qué lástima me da pensar...












Las horas caen llevándose esta vez,
todo lo que el viento me habló,
eterno el día sin esperar...
ya volvió con tu cielo,
que se abre en dos.
Niño precioso,
que no entiende nada ya,
cuando apareces,
tu energía es tan diáfana...
escóndeme antes de que mire el mundo...
Yo sé, yo sé que acaso...
entiendes el lenguaje del cielo...
"Y te recompensará con su sal el mar....
y solo eso será, solo eso será...
y de tu boca,
saldrá la oveja del agua...
y solo eso será,
solo eso será...
y es que al fin,
así libre serás ah !!! "
Yo sé, yo sé que acaso...
entiendes el lenguaje del cielo...
Las horas caen,
llevándose esta vez,
todo lo que el viento me habló...
la soledad no habrá de cambiar,
mi querer esta vez oh !
Niño precioso,
que no entiende nada ya,
cuando apareces,
tu energía es tan diáfana...
escóndeme antes de que mire el mundo...
Yo sé,
yo sé que acaso...
entiendes el lenguaje del cielo...


Luis Alberto Spinetta




llamado por los malos poetas/Fogwill


Se necesitan malos poetas.
Buenas personas, pero poetas
malos. Dos, cien, mil malos poetas
se necesitan más para que estallen
las diez mil flores del poema.

Que en ellos viva la poesía,
la innecesaria, la fútil, la sutil
poesía imprescindible. O la in-
versa: la poesía necesaria,
la prescindible para vivir.

Que florezcan diez maos en el pantano
y en la barranca un Ele, un Juan,
un Gelman como elefante entero de cristal roto,
o un Rojas roto, mendigando
a la Reina de España.

(Ahora España
ha vuelto a ser un reino y tiene Reina,
y Rey del reino. España es un tablero
de alfiles politizados y peones
recién comidos: a la derecha, negros, paralizados, fuera del juego).

Y aquí hay torres de goma, alfiles
politizados y damas policiales
vigilando la casa.

A la caza del hombre,
por hambre, corren todos, saltan
de la cuadrícula y son comidos.

Todo eso abunda: faltan los poetas,
los mil, los diez mil malos, cada uno
armado con su libro de mierda. Faltan,
sus ensayitos y sus novela en preparación.

Ah.. y los curricola,
y sus diez mil applys nos faltan.

No es la muerte del hombre, es una gran ausencia
humana de malos poetas. Que florezcan
cien millones de tentativas abortadas,
relecturas, incordios,
folios de cartulina, ilustraciones
de gente amiga, cenas
con gente amiga, exégesis, escolios,
tiempo perdido como todo.

Se necesitan poetas gay, poetas
lesbianas, poetas
consagrados a la cuestión del género,
poetas que canten al hambre, al hombre,
al nombre de su barrio, al arte y a la industria,
a la estabilidad de las instituciones,
a la mancha de ozono, al agujero
de la revolución, al tajo agrio
de las mujeres, al latido
inaudible del pentium y a la guerra
entendida como continuidad de la política,
del comercio,
del ocio de escribir.

Se necesitan Betos, Titos, Carlos
que escriban poemas. Alejandras y Marthas
que escriban. Nombres para poetas,
anagramas, seudónimos y contraseñas
para el chat room del verso se necesitan.

Una poesía aquí del cirujeo en la veredas.
Una poesía aquí de la mendicidad en las instituciones.
Una poesía de los salones de lectura de versos.

Una poesía por las calles (venid a ver los versos por las calles...)

Una poesía cosmopolita (subid a ver los versos por la web...).

Una poesía del amor aggiornado (bajad a ver poesía en el pesebre del amor...)

Una poesía explosiva: etarra, ética,
poéticamente equivocada.

En los papeles, en los canales
culturales de cable, en las pantallas
y en los monitores, en las antologías y en revistas
y en libros y en emisiones clandestinas
de frecuencia modulada se buscan
poetas y más malos poetas:
grandes poetas celebrados pequeños,
poetas notorios, plumas iluminadas,
hombres nimios, miméticos,
deteriorados por el alcohol,
descerebrados por la droga,
hipnotizados por el sexo
idiotizados por el rock,
odiados, amados por la gente aquí.

En las habitaciones se buscan.
En un bar, en los flippers,
en los minutos de descanso de la oficina,
entre dos clases de gramática,
en clase media, en barrios
vigilados se buscan.

¿Habrá en la tropa?
¿En los balnearios, en los baños
públicos que han comenzado a construir?
¿En los certámenes de versos?
¿En los torneos de minifútbol?
¿Bajo el sol quieto?
¿A solas con su lengua?
¿A solas con una idea repetitiva?
¿Con gente?
¿Sin amor?

No es el fin de la historia, es
el comienzo de la histeria lingual.

Todo comienza y nace de una necesidad fraguada en la lengua.
Falsifiquemos el deseo:
Te necesito nene.
Para empezar te necesito.
Para necesitar, te pido
ese minuto de poesía que necesito, necio:
quisiera ver si me devuelves el ritmo de un mal poema,
que me acarices con sus ripios,
que me turbes la mente con otra idea banal,
y que me bañes todo con la trivialidad del medio.

Y en medio del camino, en el comienzo
de la comedia terrenal, quiero vivir
la necedad y la necesidad
de un sentimiento falso.

Se necesitan nuevos sentimientos,
nuevos pensamientos imbéciles, nuevas
propuestas para el cambio, causas
para temer, para tener,
aquí en el sur.

Y arriba España es un panal
de hormigas orientales:
rumanas, tunecinos,
suecas a la sombra de un Rey.

Riámonos del Rey.
De su fealdad.
De su fatalidad.
De Su Graciosa Realidad.
La realidad es un ensueño compartido.
La realidad de España
es su filosa lengua pronunciando la eñe
y su mojada espada pronunciando el orden
del capital y la sintaxis.

¡Ay, lengua: aparta de mí este cuerno de la prosperidad clavado en tu ingle,
suturada de chips, y cubre
nuestras heridas con el bálsamo de los malos poemas..!













herida
yo

tu
cuerpo
anoche
yo

entraba en tu cabello
adentro de tus ojos

furiosa
yo

en tu olvido
otra vez
yo

y siempre
yo

desnuda ante mil puertas
lloviendo
ahí fuera
entro

contra esa luz
golpeando aquel reflejo

mi grito en tus oídos

(siempre yo)

de temblores a gestos

delante de otros pasos

ciega
yo


aquí
en estos ojos
gritando

otra vez
yo.



Fernanda


por qué creer que mi felicidad
depende de alguien
o
de algo más



basta



me voy de vacaciones


la felicidad es asunto mío
aunque vos no tengas
ni la más mínima idea de lo que a mi me pasa






el tiempo todo enteroeltiempotodoenteroeltiempotodoenteroeltiempotodoenteroeltiempotodoenteroeltiempotodoenteroeltiempotodoenteroeltiempotodoentero

Libro del desasosiego. Fernando Pessoa





"Es tan difícil describir lo que se siente cuando se siente que realmente se existe, y que el alma es una entidad real, que no sé cuáles son las palabras humanas con las que pueda describirlo."